
Nota Introductoria
El próximo domingo, 6 de noviembre, todas y todos los ciudadanos que nos encontramos en el país tenemos cita en las urnas electorales para decidir quién será el presidente de 2012 a 2016. Instamos a cada persona a que haga el esfuerzo de trasladarse al lugar que le corresponde, emitir su voto y garantizar que éste sea válido. Si todos los y las votantes que ejercimos nuestro derecho el 11 de septiembre fuésemos de nuevo a votar, estamos convencidos de que ganaría el partido LIDER, no por méritos propios sino por el rechazo al Patriota.
Para ayudar a la reflexión previa a ese momento, les trasladamos diversos documentos: el comunicado de prensa de la RPDG que se publicará como campo pagado; la carta a la izquierda y los sectores progresistas y democráticos que circula por las redes internacionales; y algunos datos muy importantes del Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, en la sección de Páginas de la Memoria Histórica. Al final, incluimos la cuña radial que la RPDG está distribuyendo, en donde se llama a todas y todos los familiares y amistades de los migrantes a que emitan su voto castigo contra el ex general Otto Pérez.
Comunicado: Aún es tiempo de actuar
Estamos a pocas horas de que las y los ciudadanos acudan a las urnas para elegir presidente y vicepresidenta del país. Entendemos que ante las dos candidaturas, gran parte de la población se sienta frustrada y sin deseo alguno por perder su domingo en una votación que no resolverá los graves problemas del país. Esto es cierto, ninguno de los dos candidatos va a satisfacer nuestra demanda de seguridad, trabajo y justicia social; no obstante, no podemos dejar de votar. No ir a votar significa aceptar que nos gobiernen quienes padecen de amnesia o de absoluta indiferencia o por quienes piensan que el genocidio del pueblo Maya era necesario para sostener el status quo y “defender la civilización occidental cristiana”.
Sabemos que será difícil marcar la X en favor de LIDER; pero es la única manera en que se puede castigar al ejército de Guatemala por la “guerra sucia” contra la población guatemalteca: desde campesinos y trabajadores hasta profesores y estudiantes universitarios y de educación media, sin perdonar ningún estrato de nuestra sociedad, las edades de las personas, desde ancianos hasta bebés y no natos, el género o el papel de las personas en la sociedad. Los oficiales aceptaron la responsabilidad colectiva de hechos condenables e inaceptables para los pueblos del mundo, “tapándose todos con la misma chamarra” de la impunidad, Algunos pueden padecer de amnesia frente a estos hechos o, por jóvenes, nunca se han preocupado de leer el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, que detalla el horror de la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional. No fueron acciones heroicas; fueron actos de cobardía, acciones brutales en las cuales las víctimas no tenían ninguna posibilidad de defenderse. Gente de izquierda pudo haber abandonado la lucha por los derechos humanos y contra la impunidad, pensando que sus esfuerzos resultarán estériles, y otros ciudadanos, preocupados hoy solamente por “su seguridad”, puede que no les importe que para combatir la violencia se aumente la violencia del Estado y de los paramilitares.
En el exterior del país, sin embargo, a los migrantes se nos cuestiona de cómo es posible que el pueblo guatemalteco dé la espalda a las 200,000 víctimas del conflicto y acepte a un ex general, representante de ese ejército represivo, como su posible presidente. Ofrecen cerrar las puertas a Guatemala en lo politico y en lo económico para demostrar su rechazo a un gobernante ilegítimo. Es tiempo de que nuestra ciudadanía despierte. La “memoria del silencio” en que nos sumió la represión debe dar paso a un presente de acción y compromiso. Derrotemos a Otto Pérez este domingo y organicemos ya el movimiento más amplio posible para reformar la Constitución mediante una Asamblea Nacional Constituyente a un año plazo. Incluyamos en la nueva Constitución un artículo revocatorio, que permita exigir la renuncia de los gobernantes cuando estos no respondan a los intereses populares. ¡A grandes males, grandes remedios! Sumemos uno a una a todas y todos los indignados del país. La RPDG estará presente.
Comité Ejecutivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG)
Nueva York, 3 de noviembre de 2011
Páginas de la Memoria Histórica
Dos casos del Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico que Otto Pérez debe aclarar ante la historia y los tribunales:
CASO ILUSTRATIVO No. 81
TORTURA Y DESAPARICION FORZADA DE EFRAIN CIRIACO
BAMACA VELASQUEZ (COMANDANTE EVERARDO)
“…Bámaca pasó 17 años de su vida en la guerrilla, primero en las montañas de San Marcos, luego en Quetzaltenango y finalmente en Retalhuleu, en el frente guerrillero Luis Ixmatá, del cual pasó a ser comandante en 1989… Por otra parte, en 1992, ante la reiteración de operaciones guerrilleras en áreas concretas, el Ejército organizó una unidad llamada Fuerza de Tarea Quetzal (FTQ), compuesta por tropas de la zona militar 1715 de Quetzaltenango y 18 de San Marcos. Esta unidad era dirigida desde el destacamento de Santa Ana Berlín, Coatepeque, Quetzaltenango, estaba comandada por tres coroneles y su función consistía en realizar operaciones de contrainsurgencia en el área de San Marcos, Quetzaltenango y Retalhuleu”.
“En marzo de 1992 Bámaca y su unidad guerrillera incursionaron, fuera de las montañas, en el área de Nuevo San Carlos, Retalhuleu. El 12 de marzo en el curso de un descanso rutinario, los combatientes fueron sorprendidos por efectivos militares de la FTQ. Los guerrilleros se dispersaron en distintas direcciones y huyeron en desorden debido a su desconocimiento preciso del lugar… El comandante Everardo, al mando de la columna guerrillera, corrió también, pero fue herido y apresado…Era la primera vez que el Ejército lograba la detención de un militante de la guerrilla de alto nivel jerárquico”.
“Desde el mismo día de su captura, Bámaca fue sometido a tortura física.10 Primero le amarraron las manos, luego lo engrilletaron a una cama y fue interrogado reiteradamente por diferentes oficiales del Ejército. Bámaca fue trasladado varias veces de Santa Ana Berlín a la ciudad de Guatemala, por vía aérea, según testimonios con que cuenta la CEH. Entre otros lugares, estuvo en la cárcel clandestina denominada La Isla…Informaciones verídicas señalan…que Bámaca fue trasladado a la zona militar 18 de San Marcos, donde fue torturado por militares y médicos asignados a la enfermería de esa zona, que le aplicaban drogas durante los interrogatorios.13Esta versión coincide con la de otro testigo, que asegura que en julio de 1992 el comandante Bámaca se encontraba en estado de semiinconsciencia en la zona militar de San Marcos, donde un oficial del Ejército ordenó el traslado de equipo médico, que incluía un cilindro con contenido desconocido, hasta la habitación donde estaba Bámaca. El comandante guerrillero se encontraba postrado en una cama, semidesnudo, y su forma de hablar evidenciaba ese estado de semi-inconsciencia… Además, entre los métodos de tortura utilizados contra Bámaca se incluyó el enyesado completo del cuerpo. Documentos desclasificados del Gobierno de Estados Unidos abundan en este hecho, señalando que el prisionero intentó varias veces escaparse y se tomó la decisión de enyesarlo para evitar su fuga.15 Por otra parte, existe certeza de que, en todo momento, la seguridad del prisionero estuvo a cargo de agentes de Inteligencia militar”.
“El 24 de julio de 1992 un testigo vio a Bámaca en la zona militar 18 de San Marcos, donde junto a otra ex militante de ORPA hablaron con él por última vez.16 …De conformidad con documentación desclasificada de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, ‘un funcionario del Gobierno guatemalteco se enteró de que el comandante de la Organización del Pueblo en Armas -ORPA- Efraín ((Bámaca)) Velásquez, alias ‘comandante Everardo’, fue ejecutado por el coronel (…). Oficiales militares dijeron que dentro del Ejército se sabía que [él], fue quien mató a Bámaca. Oficiales de alto rango decidieron no hacer nada con la información’”.
“En similar documentación desclasificada figuran declaraciones del coronel al que se atribuye haber dado muerte a Bámaca: ‘Relató que era desde este destacamento militar [Santa Ana Berlín] que las patrullas de la Fuerza de Tarea eran conducidas usando a Bámaca como guía, para buscar buzones escondidos de armas. Fue una de estas patrullas, bajo el mando del mayor (…) y guiada por Bámaca, que fue emboscada [por la guerrilla]. El mayor (…) fue herido durante el enfrentamiento y la patrulla retrocedió de regreso a Santa Ana Berlín. Se tomó entonces la decisión de eliminar a Bámaca (…). Luego [llamaron] al comandante de la zona militar 18 en San Marcos para pedir instrucciones con respecto a Bámaca. (…) Llamaron a la Dirección de Inteligencia (D-2) en la ciudad de Guatemala (—-) un helicóptero de la Fuerza Aérea llegó a Santa Ana Berlín con el Director de Inteligencia (…) y el director de Operaciones (…) a bordo. La aeronave, [con los dos directores militares] recogieron a Bámaca y se fueron de Santa Ana Berlín (…). Se cree que esta patrulla particular y los hechos que siguieron probablemente tuvieron lugar durante el período de tiempo julio, posiblemente agosto [1992]’.18”
“También existen versiones, no confirmadas por la CEH, en el sentido que los restos de Bámaca estarían enterrados en el destacamento militar Las Cabañas, La Montañita, en el departamento de San Marcos.19 …Otra versión es la de un ex miembro de Inteligencia militar, que asegura que Bámaca fue asesinado en agosto de 1993 por los efectivos militares que lo mantuvieron cautivo en La Isla. Según esta interpretación, el cuerpo de Bámaca fue enterrado en un lugar y la cabeza en otro, acaso en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, entre unos cañales.20”
“La CEH, tomando en consideración todos los antecedentes recabados, ha llegado a la convicción de que Efraín Ciriaco Bámaca Velásquez, conocido como comandante Everardo, de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), fue capturado con vida el 12 de marzo de 1992, luego de un breve enfrentamiento con efectivos del Ejército…Asiste también a la CEH, la presunción de que Bámaca Velásquez fue sometido a torturas por elementos del Ejército, mientras se le mantenía prisionero en diversas sedes militares, en violación de su derecho a la integridad personal y en infracción a las normas que, sobre trato a los prisioneros, establece el Derecho Internacional Humanitario. Sobre la base de múltiples testimonios y antecedentes, la CEH considera que este caso ilustra sobre la existencia de lugares clandestinos de reclusión de guerrilleros, ubicados en sedes militares, situación que también infringe normas básicas del Derecho Internacional Humanitario…Con los antecedentes disponibles, incluidos aquellos que permiten presumir con fundamento la posterior ejecución de la víctima, la CEH ha llegado a la plena convicción de que Bámaca Velásquez fue víctima de desaparición forzada, grave violación de derechos humanos que fue ordenada o, a lo menos encubierta, por mandos militares”.
CASO ILUSTRATIVO No. 103
EL SECUESTRO DE LA SEÑORA DE NOVELLA Y LA DESAPARICION
FORZADA DE JUAN JOSE CABRERA RODAS, “MINCHO”1
“Por otra parte, en el período final de las negociaciones de paz la CEH registró muy pocos casos de desaparición forzada atribuidos a agentes del Estado. Durante años, el Estado de Guatemala había aplicado sistemáticamente este método criminal, para eliminar a opositores políticos, militantes de las organizaciones insurgentes y civiles presuntamente partidarios de la guerrilla. Pero, el último caso que fue producto de una política sistemática ocurrió en 1989, cuando once estudiantes de las USAC fueron detenidos y desaparecidos.7 En los últimos años del proceso de negociaciones, entre 1994 y 1996, la CEH registró un total de cuatro desapariciones forzadas, ninguna de las cuales obedeció a un plan preconcebido de eliminación de opositores. Las últimas, en octubre de 1996.8 Una de ellas forma parte de este caso”.
“En todo caso, dicha investigación [secuestro de la Sra. de Novella] culminó el día 19 de octubre de 1996, en un operativo en que fueron capturados dos de los integrantes de la ORPA involucrados en el secuestro: Rafael Augusto Valdizón Núñez, reconocido como el comandante Isaías, y Juan José Cabrera Rodas, conocido como “Mincho”. Este último había ingresado a la URNG en 1980, enrolándose primero como militante urbano en las filas del EGP y posteriormente en la ORPA, de la que era militante al momento de su captura…A Mincho se le vio por última vez, ese mismo día, cuando abandonó, “para ir a almorzar”, un local de la zona 12 donde había asistido a una reunión en que estuvieron presentes varios militantes de la ORPA. Posteriormente, cerca de las tres de la tarde, Mincho y el comandante Isaías se encontraban en la zona 9 de la capital. Desde dos teléfonos públicos, cercanos uno del otro, ambos llamaron varias veces, alternándose, a miembros de la familia Novella, con quienes continuaban negociando el rescate. Cuando concluyeron las llamadas, subieron a su carro y, de inmediato, comenzaron a ser perseguidos por alrededor de diez personas que se movilizaban en tres vehículos, uno de ellos de color verde oscuro, otro de marca Toyota y una panel Dogde. La carrera para escapar cubrió varias zonas de la capital, pero finalmente los miembros de la ORPA fueron rodeados por los vehículos de sus persecutores en la zona 8, probablemente la 1 avenida, a la altura de la 35 calle”.
“Luego de hacerlos salir del carro, propinaron a Isaías varios golpes, en el tórax, con un palo grueso, presuntamente un bate, y lo introdujeron en uno de los vehículos, donde se identificó de inmediato como integrante de la ORPA. También Mincho fue golpeado con similar objeto, pero en la cabeza, e introducido en otro de los carros. Los antecedentes con que cuenta la CEH permiten presumir que Mincho, por efecto de ese golpe, quedó malherido al momento de su captura14 y falleció ese mismo día o en los días siguientes. Posteriormente, el Gobierno admitiría ‘que una segunda persona estuvo con Baldizón (sic) al momento de su captura, a la que las fuerzas de seguridad habrían decidido dejar escapar, por considerar que no estaban en capacidad operativa para detener a ambas personas’.15 Todos los antecedentes reunidos por la CEH contradicen y hacen inverosímil esta última afirmación”.
“Los antecedentes reunidos por la CEH confirman que este operativo estuvo a cargo de personal bajo el mando del Estado Mayor Presidencial, que actuó con autonomía de los Ministerios de la Defensa y de Gobernación…Los dos capturados fueron trasladados a un recinto militar, ubicado junto o cerca del Aeropuerto “La Aurora”. En ese lugar, luego de ser confirmada la identificación de Rafael Augusto Valdizón Núñez, se negoció, según la mayoría de las fuentes a propuesta del propio Isaías, y con conocimiento y aceptación de las más altas autoridades del Gobierno, el denominado ‘canje’, consistente en liberar simultáneamente a Isaías y a la señora de Novella… Al día siguiente, domingo 20 de octubre, en horas de la mañana, fueron liberados Isaías y la señora Novella…Sin embargo, nada se supo de la suerte que había corrido Juan José Cabrera Rodas, Mincho”.
“En segundo lugar, estudiados todos los antecedentes, procedentes de fuentes confiables, variadas y contestes, la CEH ha llegado a la plena convicción de que Juan José Cabrera Rodas, militante de la ORPA involucrado en el secuestro de la señora Olga Alvarado de Novella, fue privado de su libertad por agentes del Estado que actuaban bajo la dirección del Estado Mayor Presidencial y que, posteriormente, se ha negado dicha captura y ocultado el paradero y la suerte de la víctima, lo cual constituye una desaparición forzada de responsabilidad del Estado de Guatemala. Asimismo, asiste a la CEH la presunción fundada de que Juan José Cabrera Rodas falleció, a raíz de un golpe propinado por sus captores, y que su cadáver ha sido inhumado clandestinamente”.
NOTA DE LA RPDG: Lamentablemente, por un lado, todos los nombres de oficiales involucrados en estos hechos no se han dado a conocer. En segundo lugar, aunque la CEH entregó su informe casi un año después del brutal asesinato de Monseñor Juan Gerardi, su mandato –la investigación desde el inicio del conflicto armado interno hasta la firma de los Acuerdos de Paz– le impidió realizar investigaciones en torno a este crimen, producto de la impunidad de facto de que gozan los ex oficiales del ejército de Guatemala. ¿Qué nos esperaría de un gobierno conducido por uno de estos ex oficiales?
CARTA ABIERTA A LA IZQUIERDA Y A LOS SECTORES PROGRESISTAS Y DEMOCRÁTICOS DE GUATEMALA
Nueva York, 26 de octubre de 2011
Respetados ciudadanos y ciudadanas:
Estamos muy cerca de la segunda vuelta para elegir al presidente y a la primera vicepresidenta en la historia del país. A la confusión que normalmente acompaña a los procesos no enteramente democráticos, como el nuestro, se ha sumado la competencia entre dos millonarias campañas, que han estado caracterizadas por ser muy “sucias”. Lo que se ha visto en los medios de comunicación y en las redes sociales terminó de arraigar el escepticismo dentro de nuestra ciudadanía; existe la tentación de buscar en la abstención y el voto nulo una forma de protestar ante el sistema político y el errado proceso electoral, a cuyos desaciertos, además de los partidos, contribuyeron también el Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad.
Esta carta la dirijo a la izquierda y a los sectores progresistas y democráticos de Guatemala y lo primero que debo hacer es aclarar estos términos, porque la gente en nuestro país se encuentra totalmente confundida en torno a ellos, gracias en buena medida a la prensa manipuladora. Los términos derecha e izquierda fueron acuñados en el siglo XIX, debido a la posición que los representantes de los sectores ricos ocupaban al lado derecho del Parlamento y los representantes de los trabajadores y sectores populares a la izquierda. En las luchas pro-socialismo que se dieron en la segunda parte de dicho siglo, los términos fueron tomando significados más claros. La izquierda ha reunido a todos los que han buscado el respeto de los derechos de los trabajadores y han promovido la participación del Estado para balancear los desequilibrios provocados por el desenfrenado capitalismo. La derecha ha sido la que ha respondido a los intereses de las clases dominantes, para las cuales la ganancia económica, la inviolabilidad de la propiedad privada y la reducción del Estado a su mínima expresión han sido ejes fundamentales.
En Guatemala, debido a sus particulares procesos políticos, activados por la Revolución de Octubre de 1944, se ha diferenciado la izquierda en dos grandes corrientes: la llamada izquierda democrática, heredera de los gobiernos de Arévalo y Árbenz, que ha buscado los cambios a favor de la clase trabajadora y los sectores populares por la vía social-política-electoral; y la izquierda revolucionaria, que realizó una lucha con objetivos semejantes, si bien utilizando para ello las acciones político-militares. En la primera se enmarcaron sectores de los partidos revolucionarios, social cristianos y social demócratas, particularmente el FUR y el PSD, así como fracciones del PGT que desarrollaron sus acciones en el seno del movimiento social. En la segunda están las organizaciones en armas –FAR, EGP, ORPA, sectores armados del PGT, y otras organizaciones que desaparecieron en el conflicto—y sus herederos, la URNG y la ANN. La mayor parte de estas dos corrientes de izquierda, la democrática y la revolucionaria, confluyó en oposición activa a las políticas represivas del Estado guatemalteco, sufriendo miles de caídos propios en el conflicto, así como en apoyo de los Acuerdos de Paz. Estas dos corrientes nunca han estado en el gobierno nacional, si bien individuos que participaron en organizaciones de izquierda las abandonaron para ocupar cargos en las administraciones posteriores a la firma de los Acuerdos de Paz.
Al hablar de sectores progresistas, me dirijo, con respeto, a quienes defendiendo los intereses de los sectores populares y capas medias no han querido asumir la etiqueta de izquierda, por estar en desacuerdo con algunas prácticas que algunas organizaciones de izquierda han tenido. Ahí se ubica en su mayor parte Winaq, el MNR y sectores de Encuentro por Guatemala, particularmente los que han batallado por los derechos humanos y contra la impunidad. Finalmente, si bien el concepto de fuerza democrática abarcaría igualmente a todas los anteriores –por buscar un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo– el término se aplica más a entidades y personas menos comprometidas con las luchas sociales; pero convencidas de que el militarismo, las dictaduras, las violaciones de los derechos humanos y la violencia son ajenas y contrarias al desarrollo democrático de los pueblos. Masas de gentes de las capas medias y sectores populares se ubican acá y, cada cuatro años, apoyan a diversos partidos; pero, independientemente de su afiliación política, piensan que una Guatemala distinta es posible y que junto a la defensa de valores fundamentales –la vida, la seguridad, la salud, la educación, la seguridad social y otros—se oponen al crimen organizado, a la corrupción y a la violencia.
Como puede verse, al dirigirme a la izquierda, los sectores progresistas y los sectores democráticos, esta carta va dirigida a la inmensa mayoría del pueblo de Guatemala, que si se uniera, constructivamente y respetando la diversidad, ganaría cualquier elección con más del 65% de los votos.
En primer lugar, esta carta reitera el llamamiento a que vayamos a votar el 6 de noviembre –es decir, me pronuncio firmemente por el “no a la abstención”—y que utilicemos nuestro voto para evitar que el ex general Otto Pérez sea el nuevo presidente del país. Marcar la boleta por el binomio de LIDER, no obstante, no es darle un voto de confianza a Baldizón y Blandón; significa solamente que no queremos al Patriota. Puede estar seguro el partido LIDER que estaremos cuatro años exigiendo el cumplimiento de una agenda progresista y democrática, tanto desde las instituciones como desde el movimiento social y, en última instancia, en las calles y campos del país. Seremos inquebrantable oposición, en tanto el gobierno no nos convenza con acciones que merece nuestra confianza.
Cada voto en la segunda vuelta contará, porque la verdad es que si votáramos los mismos que lo hicimos el 11 de septiembre, resultaría imposible que el ex general pasara de aproximadamente un 46 o 47%. La encuesta reciente de Prensa Libre, que trata una vez más de favorecerlo, no le otorga más allá del 55% de la intención de voto, que si los que debemos votar lo hacemos, haríamos que cayera a los 40 y pico. Así, podemos y debemos dar una lección de consecuencia con las grandes mayorías de nuestro pueblo, las que sufren las consecuencias de malas elecciones, que es lo que ha faltado que demos desde la izquierda, los sectores progresistas y los sectores democráticos. Creo, firmemente, que debemos ejercer nuestro derecho al voto y emitir el sufragio con inteligencia y compromiso.
En su comunicado del 20 de octubre, la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG), por medio de la Secretaría de Relaciones Internacionales, exhortó al pueblo de Guatemala a romper con la impunidad política. También esto hay que explicarlo. La Constitución de la República, elaborada durante el gobierno militar de Mejía Víctores, hoy prófugo de la justicia, establece tajantemente que no podrán ser candidatos a presidente los que hayan encabezado un golpe militar o hayan llegado a ser gobernantes como consecuencia del mismo. Sin embargo, esa Constitución no inhabilita para ser presidente a los responsables de las campañas de genocidio y tierra arrasada.
Los Acuerdos de Paz, por otro lado, y las leyes derivadas de los mismos, afirman que no debe haber impunidad legal para los responsables de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otras gravísimas violaciones de los derechos humanos; pero dejan a las víctimas la tarea de buscar la información que pueda abrir los juicios. Es más, el ejército logró forzar a la URNG a aceptar que la Comisión para el Esclarecimiento Histórico no diera los nombres de los responsables de los crímenes, prefiriendo asumir la responsabilidad colectiva, es decir, como institución. También impidió que la información recopilada por la CEH pudiese ser utilizada en los juicios. De manera que, aunque no está cerrada la ruta de la justicia, ha quedado el camino para lograrla tan lleno de obstáculos que poco avanzan los pocos casos abiertos. Aun peor, los militares lograron que los Acuerdos no tocaran sus privilegios, al no permitir la depuración de las fuerzas armadas y al conservar los oficiales y ex oficiales cuotas altas de poder político y económico. De esta suerte, la única forma de romper con la impunidad política es derrotando las candidaturas militares a base de votos: ¡No a las botas, con los votos! Esa es hoy nuestra primera y fundamental responsabilidad: derrotar a Otto Pérez en las urnas.
Pasado ese acto de total consecuencia, al cual todas y todos nosotros debemos contribuir, hay que proceder a hacer los cambios más profundos en nuestra sociedad y en el Estado para ajustarlos al siglo XXI. El pueblo guatemalteco está verdaderamente indignado contra nuestro sistema político. Se desprecia a los partidos políticos, sin excepción, y se desprecian las instituciones, como el Congreso, el Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad. No se cree en nada. ¿Hay salida de esta crisis, que se ve agravada con los problemas de violencia e inseguridad, la falta de oportunidades económicas y la necesidad de recurrir a la migración? Yo pienso que sí; pero eso significa que todas y todos nosotros pasemos de ser “observadores” a ser “actores”. Eso significa, y me perdonarán el término, pasar de ser “indignados” como tantas personas alrededor del mundo lo están, a estar “encabronados”, que significa estar dispuestos a superar el enojo con la acción.
Yo invitaría a implementar medidas que muestren el repudio ciudadano. El domingo, 13 de noviembre, gane quien gane la segunda vuelta el domingo anterior, deberíamos realizar la marcha del silencio, vestidos de negro, para ir a enterrar al Cementerio General la democracia y las instituciones. Inmediatamente después, debemos empezar a recolectar firmas para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Las elecciones de ésta deberían realizarse en enero de 2013 y para el 1o. de febrero de ese año debería desaparecer el actual Congreso, para que la ANC asuma la función legislativa. La nueva Constitución debería estar concluida en tres meses. Desde luego, para que este proceso conduzca a una transformación profunda y positiva de nuestro país, existe una premisa a ser establecida: la izquierda, los sectores progresistas y los sectores democráticos, el 65% de la ciudadanía, debemos lograr una gran alianza. No se trata de ganar una elección; por primera vez, llamamos a una alianza para definir un nuevo país. Como dice una canción de la Nueva Canción chilena: “Esta vez no se trata de cambiar a un presidente”, se trata de establecer un Estado “muy diferente”.
La primera pregunta es cómo forjar la alianza. Creo que debemos realizar una profunda reflexión sobre el intento realizado de construir un Frente Amplio (no un Frente Amplio de Izquierda, como los medios de prensa insistieron en proyectar o como algunos grupos de izquierda quisieron divulgar), con las candidaturas de Rigoberta Menchú Tum y Aníbal García, como binomio presidencial, y otras candidaturas que se presentaron o intentaron presentar. Como toda reflexión seria, en donde se practique la autocrítica y la crítica constructiva, se tendrán que reconocer los desaciertos y sopesarlos con los aciertos. La RPDG, como miembro del FA, sugirió que esta jornada de reflexión se realizara en este mes de octubre, primero al interior del Frente original, es decir con la presencia del movimiento social, y, al rechazarse esta idea, con los partidos que se quedaron a cargo del FA (ANN, URNG-MAÍZ, Winaq y MNR). Tampoco esta idea tuvo acogida y las posiciones asumidas por los partidos de cara a la segunda vuelta han generado cada vez más anticuerpos, por lo que debemos esperar a que se calmen las aguas para intentar la reflexión conjunta.
De manera que la reflexión tendremos que hacerla al seno de cada fuerza social y/o política, en particular. Pero, hay que hacerlo ahora y con urgencia. También serán bienvenidas las opiniones de todas las organizaciones que deberían haberse sumado al FA original y que no lo hicieron. Pero deben partir, igualmente, de la autocrítica y la crítica. Por ejemplo, hemos leído pronunciamientos del Frente Popular y de una coalición social demócrata y no vemos autocrítica ni crítica constructiva. Leemos, como siempre nos ha pasado en la izquierda, crítica descalificadora; más puentes que caen, impidiendo con ello hacer que los islotes del archipiélago progresista se puedan unir. Es tiempo de pensar qué nos puede unir, a plazo inmediato y a plazo medio. Los personalismos, que han sido los elementos fundamentales de nuestras diferencias, no se van a modificar; hay que aprender a vivir con ellos y limitar su impacto negativo.
Creo, sinceramente, que los pasos de la alianza serían los siguientes:
a) Derrotar a Otto Pérez el 6 de noviembre. Entiendo que hay muchas críticas a Manuel Baldizón y pocas esperanzas de que su gobierno mejore las trágicas condiciones del país; pero, al menos, él no tiene un negro pasado, anclado en la Doctrina de la Seguridad Nacional. No podemos tolerar la impunidad política eligiendo a un ex general;
b) Formular documentos de evaluación a nivel de cada fuerza, entre noviembre y la toma de posesión del nuevo gobierno. A estas alturas, debemos tratar de entender y expresar las cosas que se hicieron bien y los aspectos en los que, debemos reconocer, nos equivocamos. “Errar es de humanos; pero corregir es de sabios” dice un viejo adagio;
c) Evaluar los Acuerdos de Paz, a los quince años de su firma. Debemos rescatarlos de las gavetas o de los museos en donde todos los hemos puesto, para determinar qué sigue siendo un compromiso no cumplido y cómo debemos retomar su cumplimiento. Teniendo en cuenta que los Acuerdos de Paz tienen una columna vertebral de derechos humanos, he propuesto a miembros del movimiento de derechos humanos del país, y ha sido aceptado por ellos, realizar una reunión de organizaciones que defienden los derechos humanos en marzo o abril de 2012, en Guatemala;
d) Formar la Unidad de Acción Democrática en el Congreso (UADC), reuniendo a los diputados que quieran actuar con honradez y compromiso. Por aquí y por allá han sido electos diputados honrados y comprometidos con las grandes mayorías del pueblo guatemalteco, procedentes de muy diversos partidos políticos. Es un deber procurar que se agrupen e impulsen una agenda legislativa consecuente;
e) Realizar un cónclave nacional que reúna representantes de las fuerzas sociales y políticas de izquierda, de los sectores progresistas y de los sectores democráticos en el primer semestre de 2012. Desde la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) nos comprometemos a buscar el financiamiento para esta actividad, que debe sentar las bases para el trabajo unitario en los siguientes cuatro años; y
f) Recaudar firmas para exigir una Asamblea Nacional Constituyente para principios de 2013. Guatemala es hoy un país lleno de “indignados”. Hay que pasar de la indignación a la acción.
Estoy seguro de que más de una persona, muchas de la derecha, otras del centro y no pocas de izquierda, calificarán de utópica esta carta; pero sin utopías, sin “sueños como el de Martin Luther King” no hay cambios ni transformación de la historia en favor de las grandes mayorías. Es tiempo de cambiar y nosotros somos los llamados a iniciar el proceso cambiando nuestra praxis y revolucionando nuestras estructuras. Para quienes coincidan con los aspectos esenciales de esta carta, les pido favor de hacerla circular ampliamente. Abramos el debate.
Atenta, sincera y solidariamente, Raúl Molina Mejía
A LOS FAMILIARES Y AMISTADES DE LOS MIGRANTES QUE VOTAN EN GUATEMALA
Nosotros, migrantes que no fuimos autorizados a votar en estas elecciones, pedimos el “voto castigo” contra Otto Pérez. Ni él ni su partido han hecho nada por nosotros. Ante nuestra petición de votar desde el extranjero, vía el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad, se aseguraron de que no votáramos antes del 2015. Además, nada han dicho ni hecho para pedir el TPS para los guatemaltecos indocumentados en Estados Unidos, ni cuando pasaron el Mitch, Stan y Ágatha ni con las recientes lluvias e inundaciones; tampoco les han preocupado los sismos y las erupciones del Pacaya; y menos han expresado que ante la violencia e inseguridad en el país, sigue siendo un peligro grande para los migrantes ser deportados a Guatemala.
Para Pérez, el más de 1.5 millones de guatemaltecos en el exterior no existimos. Los migrantes y nuestros familiares y amistades tenemos el deber de derrotarlo.
Familia y amigos, este 6 de noviembre, los instamos a que marquen a favor de LIDER en la boleta.
Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG)
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