ANALISIS POLÍTICO DEL PROCESO ELECTORAL 7
Por decisión del Comité Ejecutivo, hacemos un llamamiento a los migrantes y los familiares y amistades de los migrantes a emitir el VOTO CASTIGO en las elecciones del 11 de septiembre de 2011. Aunque ninguna de las fuerzas políticas en el proceso electoral ha respondido positivamente a nuestras demandas, hay un conjunto de partidos que, adicionalmente, nos han fallado y nos han engañado. Por ello, pedimos que no se otorgue su voto a los partidos siguientes: FRG,GANA, Líder, PAN, Patriota, PU y UNE. Hay que demos-trar que nuestro peso se muestra no solamente con remesas sino también con votos de toda la gente que se identifica con nosotros.
Espeluznantes resultados de la primera vuelta
Con un sistema político sin opciones reales y preso de los fondos millonarios, se produjo lo que la población temía: los resultados son espeluznantes. Disputarán la segunda vuelta dos binomios que no gozan de ningún respeto ni credibilidad. Si bien las dos candidatas vicepresidenciales, dentro de su respectivo marco de acción, han demostrado capacidades, las acusaciones contra Pérez y Baldizón nos ponen, nuevamente, a escoger entre dos grandes males. Cada uno de estos candidatos se encarga ya de denigrar al otro mediante mensajes electrónicos y otros medios. Según los ataques, el narcotráfico y el crimen organizado bailan con ambos, al igual que una gran cantidad de personas señaladas de corruptas, represivas y/o delincuentes.
Nosotros, desde el extranjero, vedados del voto por la clase política, nos pusimos como meta que Pérez no ganara en la primera vuelta, pese a su triunfalismo, y que su porcentaje bajara al 35%. Eso hace factible y necesario impedir que llegue a la presidencia. A nivel de dirigencias, no creemos que Suger, Caballeros y Nineth Montenegro se suban al carro de los militares represivos; pero, de hacerlo, ciertamente sus bases no lo harán. ¿Se imaginan al GAM apoyando al Patriota? Nuestra nueva meta es que Pérez no llegue al 45% y se le frustre su proyecto. La comunidad internacional y los pueblos que acompañaron el largo calvario del pueblo guatemalteco se sentirían muy aliviados. No es que se hagan ninguna ilusión, y tampoco nosotros, con un gobierno dirigido por Baldizón; pero al menos el país no borraría el esfuerzo de muchísima gente por lograr la paz ni retrocedería a los terribles decenios de la “guerra sucia”.
Los resultados son también deplorables en materia de diputados y muchos votos anulados muestran la gran inconformidad de nuestra ciudadanía con el PARLACEN. Este órgano debe servir para algo o desaparecer. De los 158 diputados, hay muchos repitentes –más de lo mismo—y muy poca participación de mujeres, solamente 16, y de indígenas. Lógicamente, no hay ningún migrante. El sistema es muy discriminatorio, por lo que el Congreso no es representativo ni legítimo. Aunque en las alcaldías se da más participación indígena y popular, resulta claro que quedaron determinadas por los fondos invertidos, tanto del Estado, como los empleados en Mi Familia Progresa o en obras cosméticas de la ciudad capital, como de la iniciativa privada, que ha demostrado que todo se puede comprar en el país, desde tribunales y cortes, hasta políticos, que saltan de un partido a otro y reaparecen reciclados en partidos nuevos.
La farsa debe terminar. Las y los ciudadanos debemos decir: ¡Basta ya! Queremos saber quiénes financiaron las campañas de Pérez y Baldizón y de todos los demás. Sabemos que la oligarquía invierte en los cinco candidatos punteros para garantizar sus intereses. Los grandes negocios y empresas extranjeras hacen lo mismo. Los carteles son un poco más tacaños y buscan los dos o tres partidos que se perfilan como posibles ganadores. Exijamos transparencia de inmediato y preparemos las condiciones para cambiar el Congreso a principios de 2013, convocando a una Asamblea Nacional Constituyente.
Necesitamos nueva Constitución y nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos.
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Pérez Molina, su amarga victoria
Por Carlos Figueroa Ibarra
Hay derrotas que saben a miel y victorias que saben a hiel.
Derrota dulce la de Manuel Baldizón quien hace unos meses tenía un 8% de las preferencias electorales y ahora pasa a la segunda vuelta con poco más del 23% de los votos. Derrota dulcísima la de la coalición UNE-GANA, la cual se quedó a última hora sin candidata presidencial, pero ahora regresa con 47 de los 158 diputados y a poca distancia de los 54 obtenidos por el Patriota de Pérez Molina. Desde la derecha, derrota amarga las de los partidos FRG, PAN, ADN, CASA, Unionista, los cuales desaparecen o están a punto de desaparecer. Derrota agridulce, pese a su 16% de los votos, la de Eduardo Suger, a quien el reloj biológico se le está acabando y no le quedará más que proyectar a un delfín que podría ser el mismo Roberto González. Derrota dulce, la de la UCN de Mario Estrada quien con su 8% de los votos en la presidencial, logró meter 15 diputados. Desde la izquierda, es derrota amarga la de la coalición URNG-WINAQ-ANN porque obtuvo solamente 2 diputados y cuatro alcaldías y desaparece del mapa político electoral. Terrible tormento de Sísifo tendrá que pasar la izquierda en los próximos años. Pero la izquierda merece para mí comentario aparte y lo haré la próxima semana.
Pero hay una victoria que es bastante amarga. Es la del general Otto Pérez Molina. Mi hipótesis de la amargura parte de la base de que el PP se creyó las encuestas mentirosas que fueron propagadas en los meses anteriores a las elecciones. Todavía dos días antes del domingo electoral, un análisis del periódico español El País hablaba del 20% de diferencia que Pérez Molina tenía sobre Baldizón. Un influyente diario aseguró en base a sus encuestas que Pérez Molina contaba con un 44% de las preferencias electorales y otro más en la encuesta que publicó le daba a Pérez Molina casi el 49% de los votos. Como bien lo ha destacado un analista que firma con el seudónimo de Hunapú e Ixbalamqué, este porcentaje unido al 10% del voto nulo o en blanco, hubiera hecho ganar al general en la primera vuelta con el 53% de los sufragios. Algún análisis publicado en esta página editorial, especulaba con el hecho de que siendo eliminada la candidatura de Sandra Torres probablemente una parte de su votación migraría hacia el Patriota y Pérez Molina podría ganar en la primera vuelta hasta con un 60% de los sufragios. Por todo ello puede decirse que si la victoria de Otto Pérez Molina sabe a hiel, el desprestigio de las encuestadoras es aun más amargo. Las empresas encuestadoras son en su mayoría mercenarias manipuladoras de la opinión pública. No cabe duda que buena parte de estos sondeos fueron hechos con el propósito de ir creando una percepción favorable hacia el candidato del Patriota y con ello crear un efecto favorable en el momento de emitir el sufragio. Probablemente lo hayan logrado, un querido pariente me dijo en las vísperas electorales que iba a votar por Pérez Molina porque era segura su victoria.
En lugar de estas cuentas alegres, el domingo 11 de septiembre arrojó resultados que no eran esperados por muchos. Pérez Molina ganó pero solamente con un 36% de los votos. Victoria amplia sobre Baldizón si se le compara con la diferencia que hace 4 años le sacó Álvaro Colom: 5%. Por ello cabe pensar que la victoria amarga se traducirá en una nueva victoria de Pérez Molina en noviembre. Pero como se ha dicho ya, Baldizón tiene dos años de estar haciendo campaña y Pérez Molina tiene aproximadamente 8. Además el gobierno de Pérez Molina no contará con una holgada mayoría en el congreso y la UNE sola o en coalición con la GANA suma 126 municipalidades, 6 más que el PP. No fue contundente la victoria de Pérez Molina en el área metropolitana y su candidato a la alcaldía capitalina fue superado por el de CREO. Seguramente el triunfalismo que hizo que la candidata a vicepresidenta fuera Roxana Baldetti, tendrá que ceder a una negociación con otros partidos para ganar la segunda vuelta y eso probablemente se refleje en la composición del gabinete.
Con Pérez Molina no necesariamente regresará el ejército al gobierno. Pero sí ingresará a los distintos niveles del poder ejecutivo de manera formal e informal, un grupo de militares retirados involucrados en la guerra sucia que se observó en Guatemala durante muchos años. Además de las dificultades internas que afrontará el eventual gobierno de Pérez Molina derivada de sus grandes promesas, el posible gobierno del PP tendrá que arrostrar la imagen de genocida que en el exterior tiene el hoy candidato ganador.
No cabe duda, la victoria de Pérez Molina no sabe a miel.
El papel de la RPDG en las elecciones
Ha terminado la primera fase de las elecciones generales de 2011. Al igual que en procesos electorales anteriores, la RPDG no fue simplemente observadora sino que se propuso participar. Para comenzar, hicimos esfuerzos extraordinarios por lograr el voto desde el extranjero, para darle la oportunidad de votar a cerca de 300,000 ciudadanos y ciudadanas fuera del país. Para ello contamos al principio con fuerte respaldo de la Procuraduría de los Derechos Humanos; pero éste se fue desvaneciendo a medida que avanzamos en el proceso electoral.
Al final, fuimos el único grupo organizado que denunció las manipulaciones del Tribunal Supremo Electoral –que según la Ley Electoral tenía la responsabilidad de garantizar la emisión del voto en el exterior—el Congreso y la Corte de Constitucionalidad (CC). Lamentamos que en esta importante controversia, MIGUA se haya abstenido de participar, el Consejo Asesor del CONAMIGUA haya brillado por su ausencia y CONGUATE nos haya abandonado, sometiéndose a la posición oficial: el espejito de que nos darán el voto en el 2015. El resultado es que la CC opina que el voto en el extranjero es un derecho inalienable y que en 2015 lo debemos ejercer, aunque solamente para el binomio presidencial – decisión inaceptable—y solamente después de que el Congreso apruebe reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. En otras palabras, nos envían de vuelta al nivel cero. En esta batalla, muchas organizaciones de migrantes nos dejaron solos, permitiendo que el proceso electoral fuese ilegítimo e inconstitucional.
Nosotros nos propusimos tres grandes objetivos para esta elección: a) apoyar al Frente Amplio como fusión del movimiento social y los partidos políticos progresistas; b) “castigar” a los partidos políticos que nos han utilizado para avanzar sus respectivas agendas, los que nos han ignorado en todos nuestros planteamientos a lo largo de casi 8 años, y los que nos han engañado, descaradamente, al llamarnos héroes y ofrecernos “el oro y el moro” y dejándonos después marginados del proceso electoral; y c) evitar que Otto Pérez ganara en la primera vuelta y reducir su porcentaje de voto al 35%, para derrotarlo en segunda vuelta.
Apoyamos al Frente Amplio en todo aquello en que éste se dejó apoyar y en las acciones en que pudimos hacerlo por nosotros mismos. Las comunicaciones con el comando de campaña del FA, sus candidatos principales y sus encargados internacionales fueron nulas. A casi diez días de realizadas las elecciones, aún no sabemos el número exacto de votos a favor y cuántos diputados, municipalidades y miembros del PARLACEN logramos. Por nuestra parte, tratamos de organizar reuniones del FA que fuesen multiplicadoras de los esfuerzos y apoyamos en batallas específicas, como la relativa a los migrantes; propiciamos permanentemente los acercamientos con el movimiento social y otros sectores de centro-izquierda; y dimos la batalla ideológica para identificar en Rigoberta Menchú y Aníbal García a los líderes de este amplio movimiento. Estamos insatisfechos con lo que hemos realizado; pero todavía más con la falta de respuesta de los partidos políticos dentro del FA. Como bien sugiere Carlos Figueroa Ibarra, la izquierda y los otros miembros del Frente Amplio debemos hacer una profunda autocrítica.
En el voto castigo que propiciamos, fuimos explícitos en pedir que no se votara por los partidos siguientes: Patriota, UNE, LIDER, GANA, FRG, CREO, PAN y Partido Unionista, porque pudieron hacer algo por los migrantes y ofrecieron hacerlo, sin cumplir con lo prometido. El problema es que las demás fuerzas políticas, incluido el Frente Amplio, tampoco nos tomaron en serio, salvo Rigoberta Menchú al final. De esa suerte, nuestros familiares y nuestras amistades pudieron identificar a los partidos que afectaron nuestros intereses; pero no tuvieron fórmulas alternativas para entusiasmarse con ellas. No tenemos idea de en cuanto incidimos en quitarle votos a estos “partidos castigados” y lo único que esperamos es que los mismos hayan entendido la lección de que los migrantes no vamos a dejar pasar las mentiras y los intentos de manipulación. Somos una nueva fuerza, que puede definir futuros procesos.
En donde creemos haber obtenido mayor impacto fue en enfrentar a la “aplanadora naranja” y reducirla a una expresión que puede ser derrotada el 6 de noviembre. Creemos que fue la RPDG, modestia aparte, la que libró la batalla más constante y firme para generar dudas sobre un gobierno de la “mano dura”. Desde luego, mucha gente más aportó, en grande y en pequeño, para hacer notar que es inaceptable que 15 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, que, en esencia, quitaron el poder total que tenían los militares, ahora con nuestros votos y olvido entreguemos el gobierno a un ex general y sus 49…ex oficiales. No lo hemos impedido todavía, aunque aceptamos la tesis de que Pérez tuvo una “amarga victoria”, al ver reducido su supuesto 50% y más de intención de voto al 36% de voto real. Con ello, su fracción en el Congreso no es mayoritaria. Él habla ahora de alianzas con otros partidos; pero no resulta factible que Suger y Caballeros quieran recibir su “beso de la muerte”.
Quizás Suger, con sus lazos con militares y ex militares, se incline en esa dirección; pero no creemos que Nineth Montenegro sacrifique su futuro personal y el de su partido Encuentro por Guatemala. Además, no importa lo que las dirigencias digan, dudamos que las bases se inclinen en esa dirección. Dudamos que los estudiantes y académicos en torno a Suger decidan ignorar el documento “Guatemala: Memoria del Silencio” y no creemos que la gente del GAM pueda olvidar contra quién ha sido la lucha desde 1984/1985.
Para la RPDG, el proceso electoral no terminó con los resultados del FA en la primera vuelta. El objetivo más importante sigue siendo negar la posibilidad de un gobierno de mentalidad militar. Nosotros haremos lo posible por bloquear cada posible voto hacia el Patriota, a fin de que no pase del 47% en la segunda vuelta. Debemos iniciar esta campaña con un llamamiento a quienes votaron nulo y en blanco o se abstuvieron. De ellos depende también, en buena medida, que Otto Pérez sea derrotado. Sabemos que Manuel Baldizón no es un candidato que nos agrade y mucho menos convenza. Pero es un candidato al cual la comunidad internacional le puede imponer más restricciones y frenos. Si, como dice la “vox populi”, hay inserción del narcotráfico en su organización, Estados Unidos va a ejercer una vigilancia estrecha sobre su gobierno. Si desea imponer la pena de muerte para crímenes actualmente no penados con ella, desde la sociedad civil y el movimiento internacional de los derechos humanos le podemos decir: No. Otto Pérez es distinto, su visión mesiánica, inculcada hasta el tuétano por la Escuela de las Américas, le dará el blindaje suficiente para hacer “lo que se le dé la gana”. En este sentido, todos los votos nulos, en blanco y abstenciones debiese ser redirigidos ahora CONTRA Pérez.
La segunda fase de nuestra campaña será la búsqueda de apoyo ciudadano, voto a voto, para crear una barrera al Patriota. Es cierto, todas y todos queremos seguridad y poner coto a la violencia; no más muertes y agresiones, no más robos a mano armada. Pero nadie en su sano juicio “va a poner a un tacuazín a cuidar pollos”. Muchos menos vamos a poner a un confeso represor a cargo de brindar tranquilidad y paz, por mucho que haya sido obligado por las circunstancias a ser uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz –que, por otro lado, se han dejado de cumplir. Si en este mes y medio los ciudadanos y ciudadanas observan las evidencias contenidas en informes, videos, testimonios y libros, se darán cuenta de que sería una gran vergüenza para Guatemala acercarnos a la comunidad internacional mostrando como presidente a una figura mundialmente inaceptable. Quizás los adultos, particularmente aquéllos que permitieron que el ejército desatara el genocidio y la tierra arrasada en el territorio nacional, podrían tratar de doblar la página y enterrar la memoria histórica; pero nuestra juventud no puede aceptar que cada vez que ponga un pie en el extranjero se le vea igual que a los nazis. Con los votos de la juventud, el gobierno próximo, con Baldizón como presidente, podrá no ofrecer grandes esperanzas; pero no será despreciado internacionalmente.
La izquierda, necesidad de una autocrítica
Por Carlos Figueroa Ibarra
Mi artículo de la semana pasada ha merecido comentarios ante los cuales quiero destacar un cuestionamiento y una aclaración. El cuestionamiento es que en mi columna yo parto del supuesto de que el general Pérez Molina ganará las elecciones del 6 de noviembre y buena parte de mis lectores y lectoras no están tan seguros de que eso suceda así. El lunes 7 de noviembre este debate quedará zanjado. La aclaración tiene que ver con lo que me ha escrito Luz Méndez, a quien agradezco su precisión, quien me cita un comunicado oficial de la URNG en la cual dicha organización informa que obtuvo tres diputados, cinco alcaldías y concejalías en un número importante de municipios. La aclaración es sustancial: la izquierda no desaparece del mapa político electoral como expresé de manera apresurada, sustentándome en diversos análisis recibidos e informaciones periodísticas que por lo visto eran preliminares.
Pero este hecho no rebate el que el desempeño electoral de la izquierda es pobre y con retrocesos. En 1995, la URNG todavía seguía en la clandestinidad y usó las siglas del Frente Democrático Nueva Guatemala para participar. En esa ocasión el FDNG obtuvo 6.85% de los votos con el muy honorable Jorge González del Valle como candidato presidencial. Pero esta decisión fue una de carácter cupular impuesta desde México, haciendo a un lado el entusiasmo que en las bases había generado el nombre de Alfonso Bauer Paiz. En 1999, la URNG buscó alianzas con sectores de centro izquierda y postuló a Álvaro Colom logrando con ello su mejor resultado electoral con 11.26 de los votos, porcentaje que muy bien hubiera podido llegar a más del 12% si no hubiera roto las alianzas con los dueños del registro del FDNG el cual ese año obtuvo 1.26%. Después de 1999, los resultados son francamente pobres: en 2003 la URNG obtuvo 2.58% de los votos y en 2007 bajó a 2.14% lo cual podría subir a 2.7% si se agregara el exiguo 0.56 que obtuvo Pablo Monsanto usando las siglas de Alianza Nueva Nación.
Los que leen mi columna desde una postura de la derecha no se cansan de decir que estos resultados son una muestra de que el pueblo de Guatemala no es de izquierda. Con esta lógica puede decirse que tampoco es partidario del militarismo y del genocidio: el 65% de los electores no votó por Pérez Molina. La diferencia estriba que Pérez Molina contó con una enorme cantidad de recursos, el apoyo de la cúpula empresarial y el de la mayor parte de los medios de comunicación. El fracaso electoral de la izquierda tiene en estos hechos una parte de su explicación: cuenta con pocos recursos financieros, tiene en contra a los más grandes poderes fácticos de Guatemala, quedó históricamente mermada por los efectos del genocidio, y tiene el encono mediático que no es mayor porque no representa amenaza electoral al orden establecido.
Más allá de las circunstancias externas, la izquierda debe hacer autocrítica profunda con respecto a su desempeño. En primer lugar un ajuste de cuentas con los atavismos centralistas y autoritarios que vienen de su pasado clandestino y político militar. La falta de democracia interna ha ahuyentado de sus filas a militantes y simpatizantes valiosos que han terminado en el retiro a la vida privada o la participación con otras fuerzas políticas y sociales. Debe erradicar su sectarismo que la ha llevado a romper alianzas que podrían haberla llevado a mejores resultados electorales. En Uruguay el Frente Amplio ha ganado con 52% de los votos mientras que encuestas indican que solamente el 30% del pueblo uruguayo declara ser de izquierda. La izquierda debe ser imaginativa en torno a qué discurso y acciones debe tomar para captar las preferencias de un electorado que vota por programas y no por ideologías. La izquierda debe abrir aun más sus candidaturas al espacio meramente ciudadano y capitalizar el prestigio de personalidades que no necesariamente han militado en sus filas. Me ha resultado patético observar la rebatinga que cada cuatro años se observa por candidaturas de una fuerza que no llega al 3% de los votos… La dirigencia de la izquierda en Guatemala debe ser generosa y advertir que su tiempo ha terminado: es urgente un relevo generacional que lleve ideas nuevas y prácticas distintas. URNG Y ANN particularmente corren el riesgo de convertirse en partidos dirigidos por gerontocracias.
El fracaso electoral de la izquierda debe llevarla a la refundación largamente postergada. En México el Partido Comunista se disolvió para ir dando cabida y a alianza a otras fuerzas políticas y sociales y dio inicio a un proceso no exento de contradicciones, pero que tiene hoy a la izquierda como una fuerza insoslayable en el panorama político mexicano. Pero esa refundación implica renuncias a protagonismos infructíferos, cotos miserables de poder, ideas arraigadas, prácticas anquilosadas y ambiciones personales.
He aquí el reto que desde 2003 tiene en sus manos la izquierda. Si lo asume tendrá alguna oportunidad. Si no lo hace, los guatemaltecos tendrán que seguir decidiendo entre cáncer o sida como sucederá el próximo noviembre.
La Izquierda en las elecciones
Se ha asentado la polvareda de las elecciones. Las encuestas han desaparecido y se enfrenta la dura realidad de los resultados. Hubo irregularidades y fraudes; pero el proceso todavía pasa las evaluaciones internacionales. Las instituciones del Estado han salido damnificadas: el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad fueron blanco de justificadas críticas; el Congreso futuro será tan despreciado como el que termina; el PARLACEN puede desaparecer; y el prestigio de los partidos políticos está en el suelo. Pero, ¿dónde está la izquierda?
La prensa internacional maneja la idea de que la izquierda fue derrotada por pasar a la segunda vuelta dos malos candidatos de derecha. Algunos, en su ignorancia, llegan a decir que Álvaro Colom es de izquierda. No distinguen, como no lo hace nuestra clase media, entre ser populista y ser de izquierda.
Los Colom se fueron por el populismo clientelar; pero lejos estuvieron de ser social demócratas y aun más lejos de ser “socialistas”. Les reconozco el mérito de haber introducido los programas sociales, que buscaron satisfacer el hambre y la miseria de muchas familias; pero eso no fue desarrollo.
La izquierda estuvo en muchas partes; pero no se unificó, pese a ser ésta su única opción para impactar. Grupúsculos de izquierda estuvieron con la UNE-GANA y es probable que un par de diputados sean rescatables. Algunos otros trabajaron para Encuentro por Guatemala y hubo izquierda que planteó votar nulo y hasta abstenerse de votar. Se dice que el Patriota logró atraerse a un ex Comandante de la
URNG y otros vulnerables a ser cooptados. Los dos partidos de izquierda revolucionaria, ANN y URNG-MAÍZ, actuaron inteligentemente y formaron el Frente Amplio, una alianza con el MNR, nueva fuerza de centro-izquierda que encabeza Aníbal García, y con Winaq, el partido predominantemente indígena que lidera Rigoberta Menchú. Pero, al no haber alcanzado el 15% del voto y no haber obtenido 3 diputados, los tres partidos inscritos tendrán que recomenzar desde cero. Es un gran revés; pero hubo experiencias positivas que servirán para formular una nueva opción a plazo corto.
Al Frente Amplio le hizo falta el motor del movimiento social. No existe duda de que la mayoría de los dirigentes y militantes izquierdistas dentro del movimiento social dieron su voto al FA: lo que no hicieron fue hacer proselitismo y multiplicar su efecto. Fue negativo el divorcio entre el movimiento social y el Frente Amplio, así como el hecho de que no toda la izquierda se comprometiera en el proyecto. Contar con dos diputados en un Congreso de 158 parlamentarios y cinco alcaldías en todo el país, así como estar ausente del Parlamento Centroamericano, es muestra de debilidad e intrascendencia. Es hora de cambiar; para ello se necesita unidad y compromiso. Un primer paso será el esfuerzo junto a muchísimos compatriotas para evitar que el militarismo nos vuelva a gobernar. Hay que derrotar a Pérez.
Páginas de Memoria Histórica: PELIGROS DE UN ESTADO FALLIDO
El proceso electoral deja a Guatemala, casi un Estado fallido, en una situación de gran ingobernabilidad. Una situación semejante vivió el país cuando se fue despeñando hacia el conflicto armado interno y, con mayor razón, ya en el mismo. Es bueno analizar lo que la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) declaró en materia de legalidad, justicia y cierre de espacios políticos, para que evitemos repetir la historia:
“9. La CEH ha concluido que, durante los años del enfrentamiento armado, la incapacidad del Estado guatemalteco para aportar respuestas a las legítimas demandas y reivindicaciones sociales desembocó en la conformación de una intrincada red de aparatos paralelos de represión que suplantaron la acción judicial de los tribunales…Se instauró de hecho un sistema punitivo ilegal y subterráneo, orquestado y dirigido por las estructuras de Inteligencia militar. Este sistema fue utilizado como la principal forma de control social por parte del Estado” y fue complementado por sectores económicos y políticos dominantes.
Durante el período de Colom, se ha visto el aumento constante de los ataques a los dirigentes del movimiento social. Los grandes terratenientes o empresarios, nacionales y extranjeros, han recurrido al uso de sicarios para asesinar o amedrentar a los líderes y militantes de organizaciones populares que luchan por la satisfacción de sus demandas. Los grupúsculos de poder han exigido al gobierno que “aplique la ley” contra los sindicalistas, campesinos y defensores de derechos humanos y de nuestros recursos. Caminamos, entonces, hacia una situación explosiva.
“10. El sistema judicial del país, por su ineficacia provocada o deliberada, no garantizó el cumplimiento de la ley, tolerando y hasta propiciando la violencia. Por omisión o acción, el poder judicial contribuyó al agravamiento de los conflictos sociales en distintos momentos de la historia de Guatemala. La impunidad caló hasta el punto de apoderarse de la estructura misma del Estado, y se convirtió tanto en un medio como en un fin”.
Como lo ha denunciado la Procuraduría de Derechos Humanos, la impunidad en el país es casi total, no solamente ante los crímenes de hoy, sino que, con mayor razón, frente a los crímenes de lesa humanidad en el conflicto. Solamente así se explica que corramos el riesgo de tener como presidente a un represor.
“11. Después del derrocamiento del Gobierno del coronel Jacobo Árbenz en 1954 tuvo lugar un acelerado proceso de cierre de espacios políticos, inspirado en un anticomunismo fundamentalista que anatematizó un movimiento social amplio y diverso”.
La guerra fría terminó hace ya un buen tiempo entre las dos grades potencias; pero, al igual que Estados Unidos con relación a Cuba, en donde la absurda lucha ideológica continúa, en nuestro país, la derecha todavía utiliza el fantasma del comunismo para combatir a los sectores de izquierda y populares.
DENUNCIA DEL FRENTE AMPLIO
La Dirección Nacional del Frente Amplio informa con relación a las resoluciones emitidas por el Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo Electoral.
1. El día jueves 18, de los corrientes, en reunión ordinaria de Fiscales de los diferentes Partidos Políticos los fiscales del Frente Amplio fueron sorprendidos con la información de que diecinueve planillas de Corporaciones Municipales en distintos Departamentos y siete Distritos Electorales, con planillas a diputados al Congreso de la República, fue denegada su inscripción. Ante esta situación sorpresiva los Fiscales del Frente Amplio plantearon su protesta y su rechazo pues en ese momento ninguno de los Partidos integrantes del Frente Amplio había sido notificado oficialmente según lo establece la Ley Electoral de Partidos Políticos.
2. Como acción inmediata a partir de recibir las notificaciones oficiales, los Fiscales del Frente Amplio interpusieron los recursos, que establece la ley, por cada uno de las Corporaciones y los Distritos Electorales afectados.
3. La instancia de Secretarios Generales del Frente Amplio ha planteado ante el Tribunal Supremo Electoral los argumentos políticos y jurídicos del caso para que sirvan de elementos de juicio para las resoluciones correspondientes.
4. Los argumentos políticos y jurídicos se sustentan en lo siguiente:
• Las argumentaciones del Registro de Ciudadanos se fundamentan en reglamentaciones que por su jerarquía jurídica no son superiores a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.
• Los principios que rigen el Derecho Electoral es antiformalista por lo cual no deben exigirse más requisitos que los que establece la propia Ley Electoral y de Partidos Políticos y con esto garantizar la participación ciudadana.
• Se viola el Derecho Constitucional de elegir y ser electos, y el derecho de igualdad.
• El Convenio de Coalición, que le da sustento jurídico y político al Frente Amplio, establece la flexibilidad y amplitud de manejo de diferentes situaciones vinculadas con el proceso de su constitución, funcionamiento y desarrollo, da la pauta a seguir para tratar situaciones especiales.
En ese sentido el Convenio de Coalición señala que con dos partidos se da la Coalición.
• Las resoluciones, tal como las da el Registro de Ciudadanos, atentan contra el proceso democrático en su más amplia expresión política vedando el derecho de participación a la única expresión de izquierda en Guatemala.
Se hace un llamado a toda la membrecía, colaboradores y simpatizantes, del Frente Amplio, a cerrar filas en torno al proceso electoral, a elevar la moral de lucha, mantener la unidad en el seno del Frente Amplio y a multiplicar los esfuerzos, que sean necesarios, para garantizar el cambio en la correlación de fuerzas en las estructuras del poder político en Guatemala. El Frente Amplio agotará todos los recursos legales en las diferentes instancias judiciales y constitucionales que sean necesarios.
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