DIEZ AÑOS DE COMPROMISO
El 1 de septiembre de 2001, un pequeño grupo de guatemaltecas y guatemaltecos que vivíamos en Estados Unidos y Canadá, quienes con muchos compatriotas más habíamos contribuido a los esfuerzos por la vigencia de los derechos humanos y las negociaciones de paz durante el conflicto armado interno, nos reunimos en la casa de Lucía Muñoz, en Orange County, California, para analizar de qué forma podríamos contribuir a gestar la Nueva Guatemala que habíamos soñado y que estaba lejos de concretarse en nuestro país.
Vino desde Guatemala el amigo Jorge Rosal, firmante de los Acuerdos de Paz de 1996 y persona ampliamente respetada en la comunidad y solidaridad internacionales, portando un mensaje de mucho aprecio y encomio de Rodrigo Asturias, ex Comandante de la URNG y Secretario General del partido con el mismo nombre. La primera fase de la reunión sirvió para analizar la forma en que se había abandonado el trabajo internacional y determinar bajo qué circunstancias se podría iniciar un nuevo proyecto con las y los guatemaltecos en el extranjero. Al final de tres días de trabajo, se tomaron tres decisiones básicas: a) construir una organización: una red guatemalteca que incluyera nacionales y gente solidaria en cualquier parte del mundo, para trabajar en pro del cumplimiento pleno de los Acuerdos de Paz y en la búsqueda del desarrollo de guatemaltecas y guatemaltecos tanto en el país como en el exterior; b) apoyar a todas las fuerzas sociales y políticas progresistas de nuestro país y a los pueblos en lucha en otros países, sin casarnos o ser miembros de ningún partido político; y c) funcionar de la manera más democrática posible, instituyendo el consenso –entendido éste como el producto del diálogo en torno a las razones de todas y todos los miembros– como modalidad para la toma de decisiones.
Es muy grato poder afirmar que, después de diez años de profundo compromiso y mucha dedicación, la RPDG se ha desarrollado al punto de ser una entidad que goza de respeto nacional e internacionalmente. Si bien solamente tres de los fundadores seguimos activos en la organización –Lucía Muñoz, Carlos Moreira y Raúl Molina— la Red ha sumado muchas más voluntades, mentes y manos que contribuyen con sus esfuerzos, grandes o pequeños, a dar respuesta a necesidades de nuestro país. Nos hemos expandido a muchos países: Argentina, Australia, Austria, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, México y Suecia. Y contamos con personas o equipos comprometidos en las labores siguientes: asuntos de la mujer, con fuerte trabajo contra el femicidio en Guatemala; asuntos de derechos humanos, con trabajo constante sobre la realidad del país; asuntos migratorios, con un dedicado equipo que le da seguimiento; asuntos de los pueblos indígenas; asuntos de la juventud y la educación; asuntos de defensa del medio ambiente; y relaciones internacionales. En el exterior somos miembros de la alianza de organizaciones latinoamericanas y caribeñas en los Estados Unidos (NALACC, por sus siglas en inglés) y hemos participado decididamente en los temas migratorios de Estados Unidos.
En Guatemala, somos hoy miembros del Comité Directivo del Frente Amplio, para apoyar todas sus candidaturas en el país, particularmente las de Rigoberta Menchú Tum y Aníbal García, como binomio presidencial, y la de Ángel Sánchez, para alcalde de la ciudad de Guatemala. Constituimos la región internacional del Frente Nacional de Lucha (FNL) y tenemos convenios de colaboración con la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y la Mesa Nacional de Migraciones (MENAMIG). Hemos instituido el Premio Gisella Paz y Paz y Jorge Rosal de la Paz y el Desarrollo, habiendo reconocido en años sucesivos los méritos de personas de inmenso valor para nuestro país: Gisella Paz y Paz, Carmen Camey, Alice Zachmann y Alfonso Bauer Paiz.
Nos sentimos satisfechos y, por qué no decirlo, también orgullosos, de los logros alcanzados; pero sabemos que son pocos de cara a las necesidades de Guatemala. Creemos, no obstante, que con la incorporación de más y más migrantes, particularmente de las miles de mujeres que no han tenido la oportunidad de participar y aportar en nuestro país y de los miles de jóvenes que llegan constantemente, a quienes debemos vincular con nuestro país, en los próximos diez años podremos sumar nuestros esfuerzos a los de todas y todos los que luchan por transformar radicalmente Guatemala, para convertirla en la nación multiétnica, plurilingüe y pluricultural definida en los Acuerdos de Paz. Nuestro compromiso es permanente e inquebrantable.
Secretaría de Relaciones Internacionales de la RPDG
Nueva York, 1 de septiembre de 2011